28 sept 2007

Lamento

Aquí dejo un poema de Dilan Thomas, la traducción y el original, lo copié de esta página. Bueno, muy bueno.

Lamento

Cuando yo era un ventoso chico y pico
y la baba negra del redil de la capilla
(suspiró el carnero viejo, moribundo de mujeres),
tímido y de puntillas en el bosque de grosellas
-lloriqueaba como un pardillo el búho procaz-
yo brincaba en mi rubor y rodaban como bolos
las chicas grandes sobre el prado de los burros,
y en noches de domingo columpiaba mis cortejos
a quienquiera que fuese con mis ojos malvados,
la luna entera podía amar y dejar a todas
las esposas de las pequeñas bodas de hojas verdes
en el arbusto de carbón y abandonarlas a su llanto.

Cuando era el vendaval de un hombre y medio
bestia negra de la congregación de escarabajos
(suspiró el carnero viejo, moribundo de perras)
-no un chico y pico en la luna que moja su mecha-
y borracho como un becerro recién parido,
silbaba toda la noche en las tuertas chimeneas,
crecían las comadronas en las zanjas de medianoche
y los lechos crepitantes del pueblo gritaban ¡Rápido!
cuando quiera que me zambullese hasta el pecho en el cardumen,
dondequiera que saltara en las colchas de trébol,
hiciese lo que hiciera en la noche de carbón,
yo dejaba mis trémulas huellas.

Cuando yo era ya un hombre que podías llamar hombre
y la cruz negra de la casa sagrada
(suspiró el carnero viejo, moribundo de bienvenida),
barítono y brandy en la flor y color de mi madurez,
no un gato de rabo erecto en el pueblo candente
-cada mujer efervescente su ratón-
sino un fogoso toro en el bochorno del verano,
llegado a su debido y dichoso tiempo
a las manadas inflamadas en la espera, decía yo,
¡oh, tiempo sobrará, cuando la sangre repte fría
y yo me acueste en el lecho sólo a dormir,
para mi hosca y rencorosa alma de carbón!

Cuando fui la mitad del hombre que era
y bien merecido como advierten en los sermones
(suspiró el carnero viejo, moribundo de ruina)
-ni un ternero vacilante ni un gato en llamas
ni un toro fogueado en la hierba lechosa
sino una oveja negra con el cuerno estrujado-,
se escurrió por fin el alma de su vil ratonera,
resentida a la llegada de los tiempos flácidos;
y yo le di a mi alma un ojo ciego y rajado,
costra y cartílago, y la vida de un rugidor,
y me la incrusté en el cielo de carbón
para encontrar un alma de mujer por esposa.

Y ahora que soy un hombre nunca más nunca más
y una recompensa negra por una vida rugiente
(suspiró el carnero viejo, moribundo de extraños),
pulcro y maldito en mi cuarto arrullado por palomas
me acuesto enflaquecido para oír charlar a las buenas campanas,
porque mi alma, ay, encontró a una esposa de domingo
en el cielo de carbón, ¡que ángeles me engendró!
¡Arpías en torno a mí paridas de su útero!
Reza por mí la castidad, la piedad canta,
la inocencia endulza mi último, negro aliento,
bajo sus alas la modestia esconde mis muslos
¡y todas las mortíferas virtudes atormentan mi muerte!



Lament

When I was a windy boy and a bit
And the black spit of the chapel fold,
(Sighed the old ram rod, dying of women),
I tiptoed shy in the gooseberry wood,
The rude owl cried like a telltale tit,
I skipped in a blush as the big girls rolled
Ninepin down on the donkeys' common,
And on seesaw sunday nights I wooed
Whoever I would with my wicked eyes,
The whole of the moon I could love and leave
All the green leaved little weddings' wives
In the coal black bush and let them grieve.

When I was a gusty man and a half
And the black beast of the beetles' pews,
(Sighed the old ram rod, dying of bitches),
Not a boy and a bit in the wick-
Dipping moon and drunk as a new dropped calf,
I whistled all night in the twisted flues,
Midwives grew in the midnight ditches,
And the sizzling beds of the town cried, Quick!-
Whenever I dove in a breast high shoal,
Wherever I ramped in the clover quilts,
Whatsoever I did in the coal-
Black night, I left my quivering prints.

When I was a man you could call a man
And the black cross of the holy house,
(Sighed the old ram rod, dying of welcome),
Brandy and ripe in my bright, bass prime,
No springtailed tom in the red hot town
With every simmering woman his mouse
But a hillocky bull in the swelter
Of summer come in his great good time
To the sultry, biding herds, I said,
Oh, time enough when the blood creeps cold,
And I lie down but to sleep in bed,
For my sulking, skulking, coal black soul!

When I was a half of the man I was
And serve me right as the preachers warn,
(Sighed the old ram rod, dying of downfall),
No flailing calf or cat in a flame,
Or hickory bull in milky grass
But a black sheep with a crumpled horn,
At last the soul from its foul mousehole
Slunk pouting out when the limp time came;
And I gave my soul a blind, slashed eye,
Gristle and rind, and a roarer's life,
And I shoved it into the coal black sky
To find a woman's soul for a wife.

Now I am a man no more no more
And a black reward for a roaring life,
(Sighed the old ram rod, dying of strangers),
Tidy and cursed in my dove cooed room
I lie down thin and hear the good bells jaw-
For, oh, my soul found a sunday wife
In the coal black sky and she bore angels!
Harpies around me out of her womb!
Chastity prays for me, piety sings,
Innocence sweetens my last black breath,
Modesty hides my thighs in her wings,
And all the deadly virtues plague my death!

No hay comentarios:

Etiquetas