18 mar 2008

La comunicación y el alcohol

Estamos altamente comunicados, formamos una red enorme y no me refiero sólo a internet, también al móvil, incluso al correo ordinario y al lenguaje de signos. Ésto ha sido una revolución que ha triunfado por goleada, hace algunos años que la gente que prometían no sucumbir al móvil, lo hicieron.

Para gozo de los ingenieros de telecomunicaciones y afines, los recursos que se invierten en el intercambio de datos crecen exponencialmente. Seguro que os suena el nombre del tío más forrao en los últimos años, que como no está estrechamente ligado/implicado en este negocio.

El comienzo de la teoría de la comunicación empieza definiendo el emisor, el receptor, mensaje, medio, etcétera, tampoco hace falta ponerse a hablar sobre de arquitectura OSI ni protocolos tcp/ip, ni de la consideración de la tierra como un conductor para la propagación efectiva de señales de radio.

De hecho seguiré hablando de un elemento que sólo tantean responsables de la sanidad y algunos human-istas, del mayor potenciador de la comunicación que hubo y habrá, el alcohol.

Como diría el gran juez Perry Mason (no se confirma), el alcohol entra en el proceso comunicativo afectando al emisor y al receptor, y dado lo caótico del ser humano puede ralentizar la comunicación o acelerarla, o que comience en una situación donde no se daría sin él.

Muchos van más allá y le dan al alcohol el rol de emisor y/o receptor, así podemos escuchar “yo no fui, fue el alcohol” y similares, es decir hay quien piensa que es un ente con identidad propia que posee al componente del proceso comunicativo que lo ingiere.

Él que de vez en cuando abusa de éste, tiende a pertenecer a esta escuela, el alcohol es un ente como dijimos, que de forma arbitraria coge la forma de un dios benigno o de un secuaz de belcebú. Los griegos y los romanos le dieron el carácter de divinidad lúdica a través de Dionisio y Baco.

Tiremos más del hilo, si el alcohol tiene todas estas ventajas e inconvenientes, ¿qué ha ocurrido con la revolución de la comunicación en relación a éste? Pues lo que pensáis, que se ha convertido en un amplificador natural, ahora alguien “poseído” por el alcohol puede empezar un proceso comunicativo con una facilidad inusitada.

¿Quién no se ha arrepentido de un correo, SMS, comentario hecho estando ebrio? Los que no beben, claro, pero quitando a ese grupo ¿quién no lo ha hecho? Claro, los que les da por dormir y no hacer el capullo, pero, a ver, quitando también a ese grupo, ¿a quien no le ha ocurrido?.

Desde aquí propongo que para utilizar un ordenador, móvil, y demás inventos diabólicos, exista la posibilidad de ponerlo en “modo blind”*, es decir, que para utilizarlo tengas que pasar un test de similares características a andar por una línea recta, tocarse la nariz con el pulgar de una vez, poner el pulso firme, o algo así, pero más digital. !Qué no, Qué yo no he sido, qué fue el alcohol!.

* Sí alguien se lo curra vamos a medias.

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