31 jul 2008

El señord me ha castigado

Cuando entré a sacarme sangre había dos enfermeras libres, después de dudar me fui para la que estaba más buena, pues bien, mientras que ésta me pinchaba en los dos brazos diciendo cosas como "está jugando conmigo" - refiriéndose a la vena - y "te duele?" - por la cara que ponía de sufrimiento -, la otra sacaba sangre rápida y eficazmente como si de un angelito se tratase. La moraleja es muy obvia para ser escrita.

4 comentarios:

Margarita dijo...

si es que la belleza está en el interior.. y la pericia tambien por lo que se veee

Matute Peroni dijo...

Ya te digo, un poco más y la palmo :P

SAludos!

Anónimo dijo...

je, je...

Matute Peroni dijo...

cachondo lo es sin duda :)

SAludos ine

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