19 dic 2008

La máquina del tiempo

Estimo que los que leéis este blog sois unos catorce, digamos
ocho fijos, dos que se asoman una vez cada mil y otros dos que
suelen llegar por azar. Ya en cierta forma me conocéis, y si
os digo que acabo de llegar de juerga, lo viereis como otra
aventura de Andrew.

Bueno, no pretendo cambiar la sintonía, es algo que me he
ganado a pulso y que no debe estar muy equivocado, toda una
interpolación, qué se le va a hacer. En mi defensa sólo digo
que siempre intento cambiar, siempre, y que quizás exagere
a veces, aunque creo que nunca.

Voy a coger la máquina del tiempo, y me voy a adentrar en
mi pasado, ahora imaginad un niño con todo el futuro por
delante, algo cabezón, sin duda. Ese niño no piensa tanto
como escucha, ese niño no se sorprende con nada, sólo
absorbe, ese niño diferencia claramente su mundo interior
de lo que le rodea.

Ahora voy al futuro: ese niño ha crecido y se ha tropezado
mil veces, le resulta confuso el funcionamiento de los demás,
es extrovertido pero tiende a la introversión , y eso le hace
parecer imbécil. Hay quien piensa piensa que es un inútil,
y eso le molesta mucho.

Otra gente le valora como es, y entienden de alguna forma
su funcionamiento; intentan hacerle ver que puede ser que
no sea objetivo, que en realidad todo está bien, que quien
no le acepta es por que no merece la pena, aunque a ser
verdad, ¿qué importa? Si la mayoría somos los que somos,
a los demás que le den por culo, dicen.

Él consigue comprender que nadie tiene la culpa de nada,
ha leído en alguna convalecencia los suficientes libros
de autoayuda y de psicología como para comprender que
nadie es culpable de sus neurosis, que si no cambia
encontrará siempre lo mismo, a la misma gente una
y otra vez.

Vuelve al pasado, y le dice al crió de ocho años que
sonreír no es suficiente, que quizás deba de pegar
alguna hostia para hacerse respetar, que si su personalidad
crece de esa forma puedo ocurrir que sea un adulto asmático,
que debe empezar a luchar, que hacerlo en la treintena no
es sano, y que es vergonzoso.

El adulto vuelve en la máquina, y Zaz, en toda la boca,
todo va mejor, mucho mejor, empieza a escribir una historia
de una máquina del tiempo después de una juerga,
o mejor, al final de una juerga, esperando que los doce
o catorce que leen su blog no se escandalicen demasiado,
tampoco es para tanto.

Ahora dejad que duerma el personaje, los viajes en el tiempo
cansan demasiado, y ver el pasado y el futuro habiendo
bebido en demasía y teniendo que currar al dia sigueinte,
ya me direís, dejad que duerma el individuo, y que mañana
no le guste este post y diga "qué coño hago en internerd
cuando llego de juerga, joder". dejad que duerma el colega.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Andrews,

Soy Mayte. Hace tiempo que no pasaba por tu blog porque llevabas tiempo sin actualizar. Me quedé en un cuadro de no recuerdo quién (uno muy negro).
Hoy me he metido por si acaso y mira, me encuentro con un montón de cosas. Me tengo que poner al día.

Me ha sorprendido la entrada de "fascismo". Es que no se puede hablar con cualquiera por la calle. Ya lo decía mi madre: no hables con extraños. Te acabas encontrando con el tío del pollo y vete tú a saber cómo se rodean las cosas.

En fin, leeré lo atrasado y volveré a ser lectora asidua de tu blog.

Nos vemos!

Mayte

Anónimo dijo...

El ejercicio de la máquina del tiempo nos embulle en un tobogán sin final, donde la escalera está en la rampa y ésta siempre yace apartada... Se aprende de lo vivido y no podemos volver atrás, si algún día puedes y quieres, dime cómo lo has hecho, porque yo me veo en la mente pasada y, como diría una gente, "si no me veo, no me creo".

Optimo y optimísimo, no ligado al optimismo más que por la masturbación de las meninges.

Nos vemos (o no) p00teh

Matute Peroni dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Matute Peroni dijo...

Mayte, qué bien vert por aquí de nuevo :), pues nada, si, volví a abrir el blog, :)

"hoy no firmo"
creo que sé quien eres, claro, y lo mismo, de puta madre verte por aquí de nuevo, p00tehehe

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