7 abr 2009

La vida

Vaya los últimos fines de semana. Un acabose.
Treméndamente acabado. Me parece bien y mal a la vez.
Según lo cerca o lejos que esté de la susodicha
fiesta. Me comporto como un señor crápula. El yerno
que ninguna mamá querría para su niña. Exagero.
En casi todo menos en lo último, me parece.

Sólo salgo los fines de semana, lo que ocurre es
que me afecta al sistema nervioso bastante. Claro,
la resaca aumenta con la edad, aunque si me pongo más
en forma, quizás...Bueno. La historia es que salir
así con treintaypico y cogerlas dobladas,
puede que no sea estético, y digo que es probable
que hable del que lo hace no demasiado bien.
En cambio con veintitantos es otro rollo.

En el fondo me planteo ésto porque quiero evolucionar.
Para cambiar hay que joderse un poco la cabeza.
Son micronacimientos. microneuras, lo micro
por lo macro. Y esa es la vida, poner en tela de
juicio lo que uno es, es decir, plantearse a cada
momento la existencia. Y claro, eso al final
te destruye o te reconstruye, esto último aparéntemente
porque el fin es la destrucción, la muerte si se
quiere.

Y supongo que salgo así porque me encuentro vacío,
a veces sólo, otras triste. A menudo nada de lo
anterior, y me encuentro alegre y esperanzado,
pero eso se termina y se olvida. Y llega el sábado
y sale el sol, y pienso en tomarme unas cervezas,
que después se convierten en muchas, muchísimas.
En el fondo pienso que si el alcohol sirve para
evadirte de la realidad, ¿para qué hacerlo a
medias?.

Los lunes suelen ser espantosos, resaca de sábado,
y a veces de domingo también, salgo a la calle
con mucha inseguridad, timidez y vergüenza por
tantas cosas ocurridas el fin de semana, me prometo
que ese tipo de vida va a acabar, pero la semana
me va poniendo lozas encima de los hombros
y el viernes el peso es insoportable, y sale
el sol, y todo vuelve a ocurrir. Como si fuese
una especie de Sísifo.

2 comentarios:

someguy dijo...

Sísifo no quería morir y nunca morirá pero a cambio de un alto precio y no descansará en paz hasta pagarlo.


Algunos comportamientos tienden a semejarse ciertamente a las adicciones, si uno se autoengaña y se siente frustrado siempre que lo hace... eso no es bueno.

Matute Peroni dijo...

Nada bueno, no...

Saludos man

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