15 sept 2007

Paloma, Paloma, Paloma

Estaba chupándome unas cervezas con un colega cuando decidimos ir a recoger a otro que llegaba en AVE. Fuimos para allá echando el paseo y en poco tiempo llegamos a la estación; Allí estaba parado esperando a la novia, le saludamos y cuando llegó ella fuimos a chuparnos otra cerveza. Una vez en el bar Marta nos dijo que había visto a Paloma San Basilio y a un grupos de fotógrafos.

Tomando la birra pensaba en lo patético de la situación, me encontraba en el estado en el que uno puede admirar la maravilla de la existencia de internet, los aviones, el teléfono, incluso el frigorífico. Ese estado en el que uno analiza desde una base más primitiva. Con eso conseguí percibir un ridículo pleno: Llegaba un humano de un viaje y había otros esperándolos para hacerles fotos para que otros las mirasen extasiados.

Quizás sea condición humana la admiración - imagino a un cazador del paleolítico llegando con una pieza grande cada dos por tres - ; Pero qué mal gusto se está desarrollando, y es que cuando hay adelantos tecnológicos al final terminan cogiéndolos gente que hace mal uso: La energía nuclear los militares y la tecnología de las comunicaciones los publicistas – también los militares, si. -.

No se me entienda mal, no digo que Paloma San Basilio cantando o actuando no sea buena - a mi no me gusta-, pero me da la impresión que lo que mueve expectación alrededor de esta mujer es un rollo rosa del que de vez en cuando se habla. De cualquier forma si alguien cree que he cogido un mal ejemplo, sólo tiene que cambiar Paloma por un nombre aleatorio, que ese nombre estará relacionado con unos cuantos casposos.

La prensa rosa se va volviendo negra, me pregunto si esto que está ocurriendo no es más que una sarcasmo, ¿nos querrán enseñar algo?, a veces imagino que en cualquier momento habrá un apagón y saldrá – cual rey en navidades – un tío en corbata señalando a la cámara con desdén riéndose sin parar. Aunque tampoco estaría mal que Paloma se quitara las gafas con las que intenta ocultar la cara, diera un triple salto mortal y empezará a cantar agarrada de la mano de los fotógrafos. No, esto no puede acabar de otra forma.

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