25 nov 2007

Cortando polvos

Alguien ha estado alguna vez en un momento interesante, no tiene por que ser sexual – mi querido Freud -, alguna fiesta por ejemplo y de pronto una llamada o una obligación le ha hecho salir del sitio, o situación de buen rollo, qué sea.

Una vez me contó un policía que había visto lo más brutal dentro de lo que es el adiestramiento de perros, decía que fue testigo de cómo un perro al ver a una perra en celo - un perro hembra -, la montó, y en medio del coito el adiestrador le llamó, y el perro dejó la tarea – benditos eufemismos - para ponerse al lado de él – me refiero al adiestrador -.

Qué situaciones son las que habéis tenido parecidas a esa, seguro que muchas, no problem, no os diré que la contéis, pero entender lo que es eso, que os corten en medio de un coito, entendiendo el coito – sólo por esta vez – como algo más amplio.

Situación, más situación, pongámonos pues, mes de noviembre en Sevilla, un domingo con un sol asquerosamente agradable, cerveza cruzcampo fría como los témpanos de hielo que le gusta meterse por el culo a Satanás.

¿Qué más? Sol en la cara que no quema, un trago del líquido elemento – en Sevilla se hace llamar cruzcampo - que hace salivar como si uno fuese el mismísimo Cerbero, una conversación que no lleva a ninguna parte sobre si un sitio está al norte o al oeste, y tareas como esperar a amigos que no ves hace tiempo.

Sigamos, te recogen de un sitio donde estás del carajo y vas a otro que es infinitamente mejor, donde hay vinitos exquisitos – que no probarás por que hay botellines fríos como la pezuña de un oso polar -, y compañía femenina nada desdeñable, quiero decir, altamente deseable –soniquetes, coming home-.

Y diréis, que tiene que ver eso con un pobre perro al que le hacen dejar de fecundar, algo que la naturaleza ha hecho que no pueda rechazar en ninguna situación, y que si lo hace es por un duro adiestramiento. Pues mire querido lector, es como el trabajo en fin de semana para un no-chino.

Se encontraba el que os escribe en una situación similar a la anterior - ¿a la del perro?, no, ya quisiera: si tuviese otro desenlace y todo se gestase en mi especie, je -, y me he venido para que la gente me llame por teléfono.

¿Se puede tener una vida más perra? Nos tienen adiestrados señores y señoras, cosa poco agradable, y la vida es pa vivirla joder, es pa vivirla y para comérsela. Qué la vida es para comérsela. Mardita sea, mierda.

4 comentarios:

someguy dijo...

La jodienda no tiene enmienda, lamentablemente a todos nos pasan este tipo de situaciones que te hacen querer meterle fuego al curro o a todo lo que se ponga por delante.. te lo dice alguien que ha estado de guardia el finde.. aunque una guardia light, pero guardia al fin y al cabo, podría haberme ido de senderismo con la peñita y no pudo ser.

Oye, definitivamente los perros policia son gilipollas, porque ni son perros, ni policias ni follan agusto..

Matute Peroni dijo...

Definitivamente madurar es equivalente a estar quemado, la vien, la vien bendita

Saludos omee

Eugenia dijo...

Venga, a ver ese ánimo! He puesto tu link en mi blog.

Matute Peroni dijo...

Gracias Eugenia :)

Acabo de llegar de una juerga,ahora no estoy muy fino para escribir, pero a partir de mañana lo haré a piñón, qué estoy muy vago ultimamente, grazie de nuevo

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